Tipos de coches eléctricos - Emovili

Tipos de coches eléctricos

Tipos de coches eléctricos

La movilidad sostenible está de moda y, tanto consumidores como fabricantes están apostando por ella. Parece que es un verdad aceptada por todo el mundo que los vehículos eléctricos son el futuro. Sin embargo, como ocurre con los coches de motor de combustión, dentro de este tipo de vehículos hay diferentes categorías. Para aclarar cómo se clasifican, vamos a explicar en este post qué tipos de coches eléctricos existen.

Vehículo 100% eléctrico

También se la conoce como BEV (Battery Electric Vehicle). El motor de este tipo de vehículo recibe la energía de una serie de baterías. Aunque hay de distintos tipos, generalmente son de iones de litio. Al moverse gracias a la energía generada por electricidad, no necesitan combustible fósil. Y, por lo tanto, tampoco generan emisiones de carbono a la atmósfera. Se trata de coches “limpios”.

Estos tipo de coches eléctricos necesitan ser enchufados para que se recargue su batería. Éstas suelen necesitar ocho horas para alcanzar un ciclo completo, aunque se pueden realizar cargas rápidas. Este aspecto se está desarrollando en la actualidad. Una de las características en la que se está centrando la investigación es en conseguir que en el futuro las cargas que se realicen se hagan en menos tiempo.

Aunque varía dependiendo de cada modelo, la autonomía que conceden los vehículos 100% eléctricos es de 200 km de media. Esta es otra de las características en la que los fabricantes se están centrando. Por lo que, cabe suponer que en los próximos años la autonomía de estos vehículos sea mayor. Aunque, como pasa con los coches de motor de combustión, el consumo de energía depende de cómo y por dónde se conduzca.

Por último, este tipo de coches eléctricos, al contar con muchas menos piezas que los tradicionales, tienen un coste de mantenimiento mucho menor.

Tipos de coches eléctricos

Vehículos híbridos enchufables

Este tipo de coches eléctricos cuentan con dos motores. Por un lado, tiene un motor convencional de gasolina o diésel. Por otro, cuentan con un motor de batería que puede recargarse a través de un cargador conectado a la red eléctrica. El motor de combustión se utiliza para cargar la batería eléctrica y también para impulsar el coche. Sin embargo, sus emisiones se reducen drásticamente en comparación con los vehículos tradicionales.

Cuando se conduce con este tipo de coches eléctricos, si nuestra batería se queda sin energía, tendremos dos opciones. Podremos conectar el coche a la red eléctrica o bien, será el motor de combustión el que la recargue y mueva el coche. Por tanto, puede funcionar en modo eléctrico para trayectos cortos como los que se hacen en ciudad pues su autonomía es limitada (menos de 100 km). Y cuando queramos realizar desplazamientos más largos, usaremos el de combustión. Esta es una de sus ventajas más valoradas: nunca nos quedaremos “tirados”, pues contamos con una fuente de energía alternativa a la eléctrica.

Vehículos eléctricos híbridos

Cuentan con características similares a los híbridos enchufables ya que cuentan con dos motores. Sin embargo, este tipo de coches eléctricos no pueden enchufarse. En este caso, la batería eléctrica (que es de menor tamaño) se recarga aprovechando la energía de las frenadas y la inercia en los desniveles que tienen lugar durante la conducción.

Aunque la autonomía eléctrica es muy limitada, permite un ahorro de combustible de entre un 20 y un 40%. Esto se debe a que el motor eléctrico puede impulsar el coche sin que el de combustible esté arrancado, aunque se trate de pequeñas distancias. Al disminuir el consumo de gasolina o diésel, también se reducen sus emisiones de carbono, por eso se considera un vehículo ECO como en los dos anteriores.

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